El delantero colombiano Jhon Jader Durán volvió a ser centro de atención en Europa, esta vez por una expulsión en la Europa League que reavivó el debate sobre su temperamento. Su reacción en el partido del Fenerbahce contra Ferencváros le costó una tarjeta roja directa y generó una ola de críticas, opacando su reciente regreso a la titularidad tras una lesión. Durán había vuelto al once inicial después de tres meses y rápidamente mostró su calidad con una asistencia en la victoria 5-2 ante Rizespor. Sin embargo, su actuación fue cuestionada por la prensa turca, que lo señaló por su falta de efectividad y “química con sus compañeros”.
El periodista Omer Urundul del medio Sabah afirmó: “¿Cómo pudo Durán, que no hizo nada, mantenerse en el campo tantos minutos?
Para empezar, no tiene química con sus compañeros”.
La situación escaló en el partido de Europa League, donde al minuto 90+2, tras un cruce de palabras con el defensor Toon Raemaekers, Durán reaccionó con un cabezazo que le valió la expulsión. Este acto generó duras críticas, como la del periodista Iván Mejía, quien comentó que el jugador tiene “aserrín en la cabeza”. No obstante, medios turcos como Spor Arena y el periodista Gürkan Ak reportaron que la reacción del colombiano se debió a que el rival “supuestamente insultó a la familia de Jhon Durán”. A pesar de las posibles provocaciones, el incidente alimenta la narrativa sobre su carácter explosivo, un aspecto que, según analistas como Carlos Antonio Vélez, debe corregir para consolidar su carrera y sus opciones en la Selección Colombia.
En resumenLa reciente expulsión de Jhon Durán por agresión en la Europa League ha intensificado el escrutinio sobre su temperamento, a pesar de su positivo regreso a la titularidad con el Fenerbahce. Aunque existen versiones sobre una posible provocación, el incidente pone en riesgo su progreso y opaca su talento, generando un debate sobre la necesidad de que el joven delantero controle sus emociones para alcanzar su máximo potencial.