La gestión de esta lesión es un tema de alta prioridad para el cuerpo técnico, que busca proteger el desarrollo del jugador sin sacrificar la competitividad del equipo. La situación de Yamal se ha convertido en un punto de preocupación, ya que a su corta edad enfrenta una enorme presión en un club que atraviesa una crisis deportiva. El técnico Hansi Flick ha abordado la situación, afirmando que mantiene una comunicación constante y sincera con el jugador.

"Lamine nota alguna molestia y algo de dolor algunos días, pero está evolucionando bien", explicó Flick, subrayando su compromiso de protegerlo.

La lesión se hizo evidente durante el Clásico contra el Real Madrid, donde su desempeño se vio notablemente mermado.

Un experto médico citado en los artículos describió la pubalgia como un "dolor invalidante" que puede reducir la capacidad de desplazamiento y remate de un futbolista hasta en un 50 por ciento.

Este diagnóstico explicaría por qué, a pesar de jugar, Yamal no mostró su habitual desequilibrio.

La situación evoca el caso del colombiano Juan Guillermo Cuadrado, quien en 2017 sufrió la misma lesión y requirió cirugía.

Sin embargo, con un talento tan joven como Yamal, el manejo podría ser más conservador.

El club enfrenta el desafío de equilibrar la necesidad de resultados inmediatos con la protección de su "joya juvenil", cuyo futuro es fundamental para el proyecto deportivo de la institución.