Su reaparición fue clave en la victoria agónica del equipo en el clásico capitalino, devolviendo la esperanza a la afición en un semestre difícil.

El retorno de Mackalister Silva a las canchas el 25 de octubre fue mucho más que una simple reincorporación deportiva; representó el fin de un calvario personal que casi termina con su carrera. El propio jugador confesó la dureza del proceso de recuperación, una etapa llena de incertidumbre que lo afectó profundamente en lo anímico.

“Nos lo planteamos con mi familia.

Cuando tienes una lesión y no encuentras el por qué, es muy difícil”, reveló el mediocampista, evidenciando que la idea del retiro fue una posibilidad real.

Su regreso no fue testimonial.

El técnico Hernán Torres le dio la titularidad y la cinta de capitán en un partido crucial contra Independiente Santa Fe, y Silva respondió con el liderazgo y la calidad que lo caracterizan. Disputó todo el encuentro y, en el minuto 97, con el marcador empatado y su equipo con un hombre menos, filtró una asistencia precisa para que Cristian Cañozales marcara el gol de la victoria. Este momento no solo le dio a Millonarios tres puntos vitales para mantener vivas sus escasas opciones de clasificación, sino que también simbolizó la importancia de Silva como referente e ídolo del club, capaz de cambiar el destino de un partido incluso después de una larga inactividad.