Esta medida expone una profunda crisis institucional que obligó al club a disputar el encuentro con su equipo Sub-20.
La situación en el Deportivo Pereira alcanzó un punto crítico cuando los jugadores profesionales, respaldados por la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), anunciaron un cese de actividades. A través de un comunicado, el plantel informó su decisión de no disputar el partido contra Águilas Doradas por la fecha 17 de la Liga, argumentando reiterados incumplimientos en los pagos. La voz del grupo, el capitán Carlos Darwin Quintero, detalló la gravedad del problema: “Vamos para dos meses sin salario.
Hay compañeros como Juancho y Ewil a quienes les deben seis y ocho meses.
¿Quién puede estar tranquilo sin recibir lo que corresponde por su trabajo?”.
La protesta también denunciaba la falta de pagos a la seguridad social, lo que dejaba a los futbolistas sin cobertura de salud y pensión. A pesar de que la directiva realizó un abono parcial a la seguridad social horas antes del partido, no hubo pago de salarios, por lo que los jugadores mantuvieron su postura y no se concentraron para el encuentro. Ante la inminente sanción por no presentarse (walk-over), el club optó por alinear a su equipo Sub-20 para cumplir con el compromiso. El resultado fue una predecible goleada 1-5 en contra, que no solo confirmó la eliminación del equipo de los cuadrangulares semifinales, sino que también evidenció la profunda fractura entre la dirigencia y su plantilla profesional. Este episodio pone de manifiesto los serios problemas de gobernanza y sostenibilidad financiera que afectan a algunos clubes del fútbol profesional colombiano.













