Sus declaraciones, donde afirmó "soy muy inteligente y me tiro", provocaron una investigación que culminó en una sanción de dos semanas de suspensión y una multa económica que supera los 85 millones de pesos.
Esta medida disciplinaria implica que el 'Búfalo' se perderá partidos cruciales tanto en la Liga como en la Copa BetPlay, afectando significativamente las aspiraciones del equipo en la recta final de la temporada. La reacción de Atlético Nacional no se hizo esperar. El presidente del club, Sebastián Arango, expresó en una conferencia de prensa el "total desacuerdo" de la institución con la sanción, calificándola de "bastante exagerada, no solo en el tiempo, sino también en lo económico". Arango anunció que el club utilizará todos los recursos legales disponibles, como la reposición y la apelación, para intentar revertir la decisión. El directivo advirtió que este precedente "abre una puerta compleja, porque ahora decisiones tomadas en cancha pueden cambiarse después, lo que afectará todos los partidos".
La polémica también involucró al árbitro del VAR, Nicolás Gallo, quien fue duramente criticado por Eduardo Pimentel, máximo accionista de Boyacá Chicó, por presuntamente inducir al error al juez central.













