El técnico Eduardo Berizzo ha respaldado públicamente al jugador, adoptando una postura cautelosa para evitar agravar la lesión.
“James está lastimado, tenía dolores y no podíamos arriesgarlo”, declaró el estratega argentino, confirmando que la ausencia del '10' es una medida preventiva. A pesar del respaldo del cuerpo técnico y la directiva, que ha insistido en que la crisis del equipo es colectiva y no individual, las ausencias recurrentes de su principal figura alimentan las especulaciones.
El propio jugador añadió más incertidumbre con recientes declaraciones sobre su contrato: “Me quedan cuatro meses y espero poder cumplirlos y luego pensar todo”, lo que fue interpretado por algunos como un posible adiós al club. Por ahora, el plan es que James acelere su recuperación para poder regresar a la convocatoria en el próximo partido contra Pachuca, el sábado 23 de agosto. Sin embargo, su estado físico sigue siendo una incógnita y su ausencia en un momento deportivo complicado para el León intensifica la presión sobre su rendimiento y continuidad.