Esta prohibición fue el preludio de restricciones más amplias, como el posterior veto a otras 37 ONG internacionales.

La marginación de UNRWA no solo afecta la distribución de ayuda, sino que también desmantela una infraestructura de asistencia establecida durante mucho tiempo. Las acusaciones de Israel, aunque graves, han sido cuestionadas por quienes ven la medida como parte de un esfuerzo más amplio por debilitar las instituciones que apoyan a los palestinos y su estatus de refugiados. En la práctica, la ausencia de UNRWA agrava la ya catastrófica situación humanitaria, dejando a otras organizaciones, ahora también restringidas, con la tarea imposible de cubrir las necesidades de una población devastada.