Esta intervención subraya la importancia geopolítica del conflicto. Al mismo tiempo, voces influyentes en América Latina, como la del presidente colombiano Gustavo Petro, han elevado el tono de la crítica, llegando a calificar la situación como un "genocidio". Esta diversidad de reacciones muestra la complejidad del escenario diplomático. Por un lado, existe un consenso sobre la gravedad de la crisis humanitaria, como lo demuestra la alerta conjunta de los diez ministros de Exteriores. Por otro lado, las posturas políticas varían, desde la condena enérgica hasta la mediación pragmática.
Estas acciones, aunque significativas, enfrentan el desafío de traducirse en cambios tangibles sobre el terreno, donde la población sigue sufriendo las consecuencias de la devastación y el bloqueo, en un contexto de promesas de reconstrucción aún incumplidas.












