Un análisis histórico recuerda que el conflicto territorial moderno se intensificó con el plan de partición de las Naciones Unidas de 1947, que proponía dividir el Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, con Jerusalén bajo un régimen internacional. La aceptación del plan por parte de los líderes judíos y el rechazo de los países árabes condujo a la guerra de 1948. Tras la victoria israelí, el territorio se expandió más allá de las fronteras acordadas y se produjo el desplazamiento de millones de árabes, dando origen a la crisis de los refugiados palestinos. La Guerra de los Seis Días en 1967 fue otro punto de inflexión, con la ocupación por parte de Israel de Cisjordania, los Altos del Golán, la península del Sinaí y la Franja de Gaza.

Desde entonces, Gaza ha estado en el centro del conflicto, controlada por diferentes actores y sujeta a bloqueos.

La historia también está marcada por la ineficacia de la comunidad internacional.

Como se señala en un análisis comparativo con otras crisis, a menudo la ONU "certifica el crimen, pero el poder real decide que no pasa nada", en referencia a las decenas de resoluciones sobre Palestina que han sido ignoradas. Esta historia de guerra, desplazamiento e impunidad legal conforma el contexto en el que se desarrolla la tragedia actual de Gaza.