Esta destrucción ha dejado a cientos de miles de palestinos sin hogar, obligándolos a buscar refugio en condiciones precarias. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha denunciado la "emergencia invernal", destacando el peligro que corren muchas familias al vivir en edificios dañados, con un riesgo constante de derrumbes repentinos. La falta de vivienda segura se suma a la escasez de servicios básicos como agua potable, electricidad y atención médica, creando un entorno de supervivencia diaria. La reconstrucción de Gaza se perfila como una tarea titánica que requerirá miles de millones de dólares y un compromiso sostenido de la comunidad internacional, pero cualquier esfuerzo en este sentido parece lejano mientras no se alcance un alto el fuego duradero y una solución política al conflicto. La crisis de vivienda no es solo una estadística, sino una tragedia humana que afecta a generaciones enteras, despojándolas de su pasado y comprometiendo gravemente su futuro.