Estos bombardeos se suman a un patrón de violencia que no ha cesado por completo.
Las autoridades palestinas han reportado cifras alarmantes, señalando que al menos 400 personas han muerto desde el comienzo de la tregua, lo que evidencia la fragilidad del cese de hostilidades. Un reporte específico mencionó la muerte de otras seis personas en la ciudad de Gaza debido a nuevos ataques israelíes. Esta continuación de las acciones militares no solo genera un alto costo humano, sino que también socava la confianza en el proceso de paz. Las declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, sobre el futuro de la Franja han provocado la reacción de Hamás, lo que demuestra que cualquier movimiento militar o político es observado de cerca y puede desencadenar una escalada. La persistencia de los ataques mientras se negocia una tregua más estable refleja la profunda desconfianza entre las partes y la dificultad de detener por completo la maquinaria de guerra.












