Sin embargo, esta mejora es frágil y no representa una solución a la crisis subyacente.

Según informes de las Naciones Unidas y del propio CIFS, entre 1,5 y 1,6 millones de personas, lo que equivale a más del 75% de la población total de 2,2 millones, continúan enfrentando altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. El secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó esta evaluación, advirtiendo que la mayoría de los gazatíes sigue en riesgo de hambre extrema. La ONU también ha denunciado la persistencia de una grave emergencia alimentaria, proyectando que el riesgo de hambruna podría mantenerse hasta abril de 2026, especialmente si se reanudan las hostilidades a gran escala. El vicario general del Patriarcado Latino de Jerusalén describió un panorama desolador donde, si bien algunos productos como la fruta han vuelto a las tiendas, el hambre y el desempleo son generalizados, exacerbando el sufrimiento de una población que ya vive con miedo constante y en medio de una destrucción generalizada.