Esta cifra pone en tela de juicio la efectividad del cese de hostilidades para proteger a la población civil. Además, se han registrado incidentes específicos que confirman la continuación de la violencia, como los "nuevos ataques israelíes sobre el terreno" que dejaron seis muertos en la ciudad de Gaza. La percepción de que la violencia no ha cesado se extiende más allá de la Franja; en Cisjordania, la ciudad de Belén ha sentido el dolor de Gaza, reconociendo que la violencia no se ha detenido. Esta continuación de los enfrentamientos, aunque a menor escala que antes de la tregua, no solo resulta en más víctimas, sino que también socava la confianza necesaria para que las negociaciones diplomáticas sobre una paz duradera puedan prosperar.

Cada nuevo ataque amenaza con deshacer los limitados avances y reavivar el conflicto a gran escala.