La cuestión de quién gobernará Gaza después del conflicto se ha convertido en un punto central de las discusiones internacionales. Durante las conversaciones para una segunda fase de la tregua, en las que participó el enviado de Estados Unidos, se abordó la necesidad de establecer un gobierno “bajo una autoridad gazatí unificada”. Esta idea sugiere una preferencia de la comunidad internacional por una nueva estructura de poder que pueda garantizar la estabilidad. Sin embargo, esta visión choca con la postura de actores palestinos clave.

Desde la Franja de Gaza, el movimiento Hamás ha declarado que “únicamente el pueblo palestino tiene el derecho de decidir su destino”, rechazando implícitamente cualquier solución impuesta desde el exterior. Esta tensión entre una posible solución diseñada por actores internacionales y el principio de autodeterminación palestina es fundamental, pues la legitimidad de cualquier futuro gobierno en Gaza dependerá de resolver esta dicotomía.