En una contundente muestra de apoyo diplomático, 164 países votaron a favor de la resolución, con solo ocho en contra, entre ellos Estados Unidos, Argentina y Paraguay. El texto no solo reafirma el derecho del pueblo palestino a la soberanía, sino que también califica como ilegal la ocupación israelí de sus territorios, basándose en una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia que exige su fin inmediato. La resolución condena explícitamente las políticas de asentamientos de Israel, señalándolas como una violación del derecho internacional y un obstáculo directo para que los palestinos ejerzan sus derechos fundamentales. Tras la votación, el representante permanente de Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, agradeció el respaldo, mientras que desde Gaza, el movimiento Hamás reafirmó el derecho del pueblo palestino a decidir su propio destino. Este respaldo político de la comunidad internacional contrasta con la persistencia del conflicto y la crisis humanitaria en el terreno, manteniendo el tema en el centro del debate global.