Sin embargo, la fragilidad del alto el fuego queda en evidencia por las continuas denuncias de violaciones sobre el terreno. El esfuerzo por pacificar Gaza se libra en dos frentes.
En el ámbito diplomático, el enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, Steve Witkoff, ha mantenido reuniones con delegaciones de Egipto, Qatar y Turquía para avanzar hacia una segunda fase de la tregua. Estas conversaciones de alto nivel buscan no solo extender el cese de hostilidades, sino también abordar el futuro político del enclave.
Sin embargo, la realidad en el terreno contrasta fuertemente con los avances diplomáticos. La Oficina de Medios del Gobierno de Gaza ha denunciado que Israel ha violado la tregua en al menos 738 ocasiones desde su anuncio el 10 de octubre, resultando en la muerte de cerca de 400 civiles en dos meses. A pesar de su precariedad, el alto el fuego ha permitido ciertos alivios, como un mayor acceso a alimentos que contribuyó a revertir la declaración de hambruna. Esta dualidad define el estado actual del conflicto: un “frágil alto el fuego” que pende de un hilo entre la presión diplomática y la persistente violencia.












