Más allá del hambre, la supervivencia diaria en Gaza se ha vuelto una lucha extrema. La organización Médicos Sin Fronteras ha lanzado una alerta sobre el creciente número de niños que mueren a causa del “brutal invierno”, una situación que evidencia la falta de refugios adecuados y recursos para proteger a los más vulnerables.
Este drama se suma al colapso generalizado de los servicios básicos, como se detalla en informes vinculados a la ONU.
El bloqueo y la ofensiva militar han dejado a millones de personas en una situación de “extrema vulnerabilidad”, sin acceso adecuado a agua potable, saneamiento y atención médica. Esta crisis sistémica afecta de manera desproporcionada a mujeres y niños, quienes sufren las peores consecuencias de la desintegración de la infraestructura civil. La combinación del frío, la escasez y la falta de servicios esenciales crea un entorno letal que opera en paralelo al conflicto armado, profundizando el sufrimiento de la población civil.











