Los incidentes recientes confirman esta tendencia.

Uno de los más graves fue un bombardeo con dron el 13 de diciembre en la zona occidental de la Ciudad de Gaza, que dejó un saldo de cinco muertos y más de 25 heridos. Aunque el objetivo habría sido un líder de la resistencia palestina, la acción se suma a una larga lista de ataques. Otro informe menciona la muerte de seis personas en nuevos ataques israelíes sobre la misma ciudad. La violencia no se limita a los ataques aéreos; el mismo 13 de diciembre, una niña resultó herida por disparos provenientes de embarcaciones israelíes frente a la costa de Rafah. Esta persistencia de las hostilidades no solo causa un sufrimiento humano directo, sino que también socava cualquier esfuerzo por estabilizar la situación humanitaria. De hecho, los organismos internacionales han señalado que una reanudación de los combates a gran escala es el principal factor que podría devolver a Gaza a una situación de hambruna generalizada.

En respuesta, el movimiento Hamás ha instado a la comunidad internacional a presionar a Israel para que respete el acuerdo.