La comunidad internacional ha reafirmado mayoritariamente su apoyo al derecho del pueblo palestino a la autodeterminación mediante una resolución de la ONU. Sin embargo, este respaldo diplomático contrasta de manera dramática con la intensificación de la crisis humanitaria en la Franja de Gaza, donde la población enfrenta no solo los ataques militares, sino también el hambre y el frío extremo del invierno. La reciente aprobación en la Asamblea General de las Naciones Unidas de una resolución que respalda el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, con 164 votos a favor y solo ocho en contra, refleja un contundente consenso global. El documento no solo reconoce la soberanía palestina, sino que califica como ilegal la ocupación israelí de sus territorios y condena explícitamente la política de asentamientos, considerándola un obstáculo para la paz. El representante palestino ante la ONU, Riyad Mansour, agradeció el apoyo, mientras que Hamás, desde Gaza, insistió en que “únicamente el pueblo palestino tiene el derecho de decidir su destino”. Este hito diplomático, sin embargo, se ve opacado por la cruda realidad sobre el terreno.
A pesar de un alto al fuego vigente desde el 10 de octubre, la violencia persiste. La Oficina de Medios del Gobierno de Gaza ha denunciado que Israel ha violado la tregua en 738 ocasiones, causando la muerte de casi 400 civiles en dos meses. Un ejemplo citado es un bombardeo con dron el 13 de diciembre que dejó cinco muertos y más de 25 heridos en Ciudad de Gaza.
La situación humanitaria ha alcanzado niveles críticos.
El bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria ha sumido a millones de personas en una “extrema vulnerabilidad”, con escasez de alimentos, agua y atención médica.
Con la llegada del invierno y la tormenta Byron, la crisis se agrava. La ONU ha lanzado una alarma sobre el riesgo de hipotermia, especialmente para niños y recién nacidos. Miles de refugiados carecen de mantas y ropa de abrigo, insumos que deberían haber llegado en convoyes de ayuda que permanecen bloqueados, dejando a la población a merced no solo de las bombas y el hambre, sino también de un frío mortal.
En resumenEl abrumador respaldo diplomático de la ONU a la causa palestina choca con la incesante violencia y una catástrofe humanitaria en Gaza. Mientras la comunidad internacional debate sobre derechos y soberanía, la población gazatí lucha por sobrevivir día a día, enfrentando ataques, un bloqueo asfixiante y las inclemencias del invierno, una situación que evidencia la brecha entre las declaraciones políticas y la acción efectiva para proteger vidas civiles.