La organización afirma que esta represión permanece impune mientras el enclave sigue cerrado.

Según el balance anual de RSF, la situación para los periodistas en Gaza es de una “gravedad particular”. El informe detalla cifras alarmantes: de los aproximadamente 220 periodistas asesinados, la organización sostiene que 65 de ellos fueron atacados de forma deliberada por ejercer su profesión. Esta acusación sugiere que los periodistas no son víctimas colaterales del conflicto, sino objetivos directos, lo que constituiría un crimen de guerra.

RSF también acusa a las autoridades israelíes de fomentar una narrativa peligrosa al promover una “estigmatizante equivalencia entre ‘periodista y terrorista’ para justificar sus crímenes”.

Esta campaña de violencia y desinformación tiene un doble efecto: por un lado, elimina a los testigos directos de los acontecimientos en Gaza y, por otro, crea un ambiente de miedo que fomenta la autocensura. La organización subraya que, mientras la Franja de Gaza permanece cerrada al acceso de la prensa internacional, esta “represión sin precedentes” continúa con total impunidad, impidiendo que el mundo conozca la verdadera escala de la devastación.