La agencia se posiciona como un actor estabilizador y un puente necesario hacia una solución política sostenible.

Sin embargo, este papel se ve amenazado por la campaña de desprestigio y las acciones directas de Israel, como el asalto a su sede en Jerusalén, que buscan limitar su influencia y operaciones. La supervivencia y el fortalecimiento de la UNRWA son, por tanto, elementos centrales en el debate sobre “qué sigue para Gaza”, ya que su colapso agravaría la catástrofe humanitaria y dejaría un vacío de poder difícil de llenar.