Este movimiento diplomático surge en un contexto complejo, marcado por debates sobre el futuro del grupo y acusaciones de crímenes contra la humanidad formuladas por Amnistía Internacional. La iniciativa de Hamás podría interpretarse como una estrategia para ganar legitimidad en el escenario internacional y aliviar la presión militar y humanitaria sobre la Franja de Gaza. La aceptación de una fuerza de paz internacional en la frontera con Israel es particularmente notable, ya que implicaría la presencia de un actor externo para supervisar y garantizar el cumplimiento de la tregua, un punto que podría ser clave para generar confianza entre las partes. Sin embargo, los artículos no mencionan la reacción de Israel ni de otros actores internacionales, un factor determinante para el éxito de cualquier negociación. La propuesta, aunque no es un desarme completo, abre una ventana para el diálogo y podría ser el primer paso hacia una solución más estable que atienda las preocupaciones de seguridad de ambas partes.