Este incidente se produce mientras la UNRWA reafirma su “papel crucial en la transición política de Gaza” y continúa siendo el principal proveedor de ayuda humanitaria, educación y salud para los refugiados palestinos, un mandato que ejerce desde su creación en 1949. La toma de su sede en Jerusalén representa una escalada significativa y un desafío directo a la presencia y la inmunidad de la ONU en la región. La medida podría complicar aún más las operaciones humanitarias en Gaza y Cisjordania, y refleja el profundo conflicto político sobre el estatus de Jerusalén y el papel de las agencias internacionales.