Estas declaraciones abren un debate sobre el futuro del desarme del grupo y la gobernanza en el territorio palestino.

Durante los últimos días, diversas figuras de Hamás han comunicado su disposición a considerar un cese prolongado de las hostilidades bajo condiciones específicas.

Las propuestas, articuladas por un dirigente no identificado, el exlíder Khaled Mechaal y el líder del grupo en Gaza, Khalil al-Hayya, incluyen “congelar”, “almacenar” o incluso “entregar sus armas a una futura Autoridad Palestina”.

Sin embargo, estas concesiones están supeditadas a requisitos fundamentales como una “tregua durable” y, de manera crucial, el fin de la ocupación israelí. Además, los líderes se han mostrado abiertos a la presencia de una “fuerza internacional de mantenimiento de la paz” o una fuerza de la ONU para supervisar el alto el fuego.

A pesar de esta apertura, al-Hayya ha matizado que dicha misión sería únicamente para supervisión, rechazando explícitamente “cualquier misión para desarmar al grupo”.

Estas negociaciones se desarrollan en un contexto complejo, marcado por el debate sobre el desarme de Hamás y las acusaciones de crímenes contra la humanidad formuladas por Amnistía Internacional. Las declaraciones sugieren un posible giro táctico de Hamás hacia vías diplomáticas, aunque los términos propuestos representan un obstáculo significativo en cualquier negociación con Israel.