Esta campaña, según RSF, promueve una "estigmatizante equivalencia entre 'periodista y terrorista' para justificar sus crímenes".
La gravedad de la situación se ve acentuada por el hecho de que el enclave palestino permanece cerrado, lo que impide el acceso de la prensa internacional y garantiza que esta "represión sin precedentes" se mantenga en la impunidad. El informe subraya que estas acciones no solo buscan silenciar las voces que informan desde Gaza, sino también impedir a toda costa que el mundo conozca la magnitud de las agresiones contra la población palestina.










