Por su parte, Israel también acusa a Hamás de incumplir el acuerdo, denunciando ataques contra sus soldados en Rafah y demoras o entregas incorrectas en la devolución de restos de rehenes. La oficina del primer ministro israelí justificó ataques recientes como una respuesta a provocaciones, afirmando que eliminaron a “cinco combatientes de alto rango de Hamás” después de que un supuesto combatiente cruzara la “línea amarilla” de demarcación. Las acusaciones mutuas reflejan una profunda desconfianza que socava la tregua y mantiene la amenaza de un retorno al conflicto a gran escala.