Estas facciones rivales, algunas apoyadas por actores externos, buscan asegurar un rol en la gobernanza y la seguridad del enclave de posguerra.
Mientras Hamás lidera la resistencia y las negociaciones diplomáticas desde su perspectiva, como se evidencia en su delegación en El Cairo, otros grupos armados palestinos se posicionan para influir en el nuevo orden.
Un artículo destaca la existencia de "varias milicias palestinas contrarias a Hamás" que son apoyadas por Israel y Estados Unidos. Estos grupos esperan tener un papel protagónico tanto en la ejecución del plan de paz de Trump como en la conformación de la "futura fuerza de seguridad en Gaza". Esta situación revela una fractura significativa en el panorama político palestino, donde la autoridad de Hamás es desafiada desde dentro. El plan de paz internacional, al proponer una desmilitarización de "grupos armados no estatales", tendrá que navegar esta delicada red de alianzas y rivalidades. La coexistencia de Hamás con estas otras facciones, y el rol que cada una desempeñará, será un factor determinante para la estabilidad a largo plazo de Gaza y la viabilidad de cualquier acuerdo de paz.












