En un solo día, se reportaron 27 violaciones que causaron 24 muertes.

Estas agresiones incluyen, según las autoridades gazatíes, "142 tiroteos contra civiles, viviendas, barrios residenciales y campamentos de desplazados, 21 incursiones de vehículos militares en zonas civiles, 228 bombardeos terrestres, aéreos y de artillería, y 100 demoliciones de viviendas e infraestructura civil". Hamás ha condenado enérgicamente estas acciones, declarando: “Condenamos en los términos más enérgicos las continuas y graves violaciones sistemáticas del acuerdo de alto el fuego por parte de las autoridades de ocupación israelíes”. Por su parte, Israel acusa a Hamás de incumplir el pacto con ataques mortales contra sus soldados en Rafah y violaciones de la "línea de retirada". El primer ministro israelí justificó ataques recientes afirmando que respondían a la agresión de un combatiente de Hamás que cruzó la línea de demarcación. Esta dinámica de violencia persistente no solo agrava la crisis humanitaria, sino que también socava la confianza necesaria para que los esfuerzos diplomáticos prosperen.