A pesar del cese al fuego, la crisis humanitaria en la Franja de Gaza persiste y se agrava debido a que la ayuda internacional que logra ingresar es insuficiente para cubrir las necesidades básicas de millones de personas. La ONU ha advertido sobre el riesgo de hambruna extrema, mientras los obstáculos para la distribución de suministros continúan. Dos semanas después de la entrada en vigor de la tregua, la situación sobre el terreno sigue siendo desesperada. La mayoría de los desplazados no han podido regresar a sus hogares y dependen completamente de la asistencia externa. Sin embargo, la ayuda humanitaria que llega a través de los cruces fronterizos, como el de Kerem Shalom, no es suficiente para una población que enfrenta una catástrofe sin precedentes.
La infraestructura ha sido gravemente dañada y el acceso a alimentos, agua potable y medicinas es extremadamente limitado.
La situación se ha visto agravada por incidentes como el bloqueo de camiones de ayuda por parte de extremistas israelíes, lo que evidencia los desafíos políticos y de seguridad que impiden un flujo constante de suministros. Organizaciones como la ONU insisten en que la asistencia internacional es la única vía para evitar una tragedia mayor, pero la realidad muestra que el volumen de ayuda actual no logra mitigar las condiciones de hambruna y sufrimiento que padece la población civil gazatí.
En resumenLa ayuda humanitaria que llega a Gaza es marcadamente insuficiente para hacer frente a la devastadora crisis que vive el enclave, donde la población desplazada enfrenta un riesgo inminente de hambruna en medio de obstáculos logísticos y políticos.