La población de Gaza enfrenta una catástrofe humanitaria sin precedentes, con millones de desplazados y una hambruna extrema. La situación se ve exacerbada por la entrada insuficiente de ayuda y por acciones de extremistas israelíes que han bloqueado convoyes humanitarios. La ONU ha advertido reiteradamente sobre las condiciones de hambruna extrema que vive la población civil, en medio de una infraestructura devastada que, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), está destruida en un 84 %. A pesar de que el acuerdo de tregua establecía el ingreso de hasta 600 camiones diarios de ayuda, Israel solo permite el paso de 300. Esta precaria situación se vio agravada el 24 de octubre, cuando un grupo de extremistas de derecha israelíes bloqueó el paso de varios camiones en el cruce de Kerem Shalom. Los manifestantes, portando banderas israelíes y entonando cánticos nacionalistas, argumentaron sin pruebas que los suministros terminarían en manos de Hamás.
Al menos dos personas fueron arrestadas y representadas por Honenu, una organización jurídica conocida por defender a militantes de extrema derecha.
La Corte Internacional de Justicia también ha intervenido, emitiendo una opinión consultiva que obliga a Israel a facilitar el acceso humanitario de la ONU. Mientras tanto, el costo de la reconstrucción se estima en 70 mil millones de dólares, una cifra que evidencia la magnitud de la destrucción y la urgente necesidad de asistencia que sigue sin llegar en la cantidad requerida.
En resumenLa catástrofe humanitaria de Gaza se profundiza debido a la insuficiencia de ayuda, un problema agravado por bloqueos deliberados de extremistas israelíes. La escala de la destrucción requiere una inversión internacional masiva, pero el acceso inmediato a suministros básicos sigue siendo un asunto crítico y disputado.