Como contraparte a la liberación de rehenes, Israel excarceló a 1.969 detenidos palestinos, en uno de los mayores intercambios de prisioneros de la historia reciente del conflicto. El proceso fue facilitado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y generó celebraciones en Cisjordania. El acuerdo estipulaba la liberación de casi 2.000 palestinos, entre ellos 250 que cumplían condenas a cadena perpetua y 1.700 gazatíes detenidos tras el 7 de octubre de 2023. El CICR confirmó que entrevistó a todos los liberados para asegurar que el traslado se realizara “en un marco de seguridad y dignidad”.
Los primeros autobuses con prisioneros llegaron a Ramala, donde fueron recibidos con vítores y abrazos por familiares y amigos.
Sin embargo, el intercambio no estuvo exento de controversia.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, condenó “la deportación forzada de 154 palestinos liberados”, un punto del acuerdo que generó críticas.
Por su parte, Hamás denunció que los prisioneros liberados sufrieron “las peores formas de tortura psicológica y física” durante su detención en cárceles israelíes. A pesar de las tensiones, la liberación de los prisioneros fue un componente esencial del acuerdo, calificado por Hamás como “un logro nacional y un hito brillante” en su lucha.
En resumenEl acuerdo de paz incluyó la liberación de casi 2.000 prisioneros palestinos por parte de Israel, un gesto recíproco a la entrega de rehenes que fue celebrado en los territorios palestinos, aunque empañado por denuncias de maltrato y la deportación de algunos liberados.