El alto el fuego abre una ventana crucial para atender la devastadora crisis humanitaria en la Franja de Gaza, marcada por una cifra de muertos que supera los 67.000 y una destrucción masiva de infraestructura. La entrada de ayuda y el retorno de los desplazados son los primeros y más urgentes pasos en un largo camino hacia la recuperación.\n\nTras la entrada en vigor del acuerdo, cientos de camiones con ayuda humanitaria comenzaron a ingresar a Gaza desde Egipto a través de los cruces de Kerem Shalom y Al Awja. Se trata de la mayor cantidad de ayuda que entra al enclave desde el inicio de la guerra, con convoyes que transportan alimentos, material médico, gas de cocina y combustible. Al mismo tiempo, miles de palestinos desplazados emprendieron el regreso a sus hogares, encontrando un paisaje de ruinas y desolación. La imagen de multitudes caminando por la calle al-Rashid se convirtió en un símbolo de la tregua.
Sin embargo, los desafíos son monumentales. El Servicio de Acción contra las Minas de la ONU (UNMAS) advirtió sobre los "peligros mortales" de los proyectiles sin detonar, estimando que podrían tardar hasta 14 años en limpiar la Franja. En su discurso, el presidente Trump llamó a la población de Gaza a centrarse en la reconstrucción, asegurando su colaboración.
No obstante, la magnitud del daño, sumada a la hambruna y los desplazamientos forzosos, plantea un reto colosal que requerirá un esfuerzo internacional sostenido.
En resumenSi bien el cese de hostilidades permite el inicio de la ayuda humanitaria, la reconstrucción de Gaza y la estabilización de su población representan un desafío a largo plazo que pondrá a prueba la solidez del acuerdo de paz y la cooperación internacional.