El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se posicionó como la figura central y el principal artífice del acuerdo de paz entre Israel y Hamás, capitalizando el logro como una victoria diplomática clave para su legado. Su intervención directa fue determinante para concretar las negociaciones, culminando con una visita a Israel y su participación en la Cumbre de Paz en Egipto.\n\nDesde el anuncio del plan de paz en la Casa Blanca a finales de septiembre, Trump asumió un rol protagónico, atribuyéndose el mérito de haber destrabado un conflicto de dos años. En su visita a Israel, fue recibido con ovaciones en la Knéset, donde pronunció un discurso en el que proclamó "el amanecer histórico de un nuevo Oriente Medio".
Su retórica estuvo cargada de autoconfianza, llegando a afirmar: "Soy bueno en eso, soy muy bueno para negociar y hacer acuerdos".
Trump no solo lideró el proceso, sino que también involucró a su círculo más cercano, como su yerno Jared Kushner, en las mediaciones.
Su viaje a la región incluyó reuniones con familiares de los rehenes, un discurso ante el Parlamento israelí y su posterior traslado a Egipto para copresidir la Cumbre de la Paz. El mandatario estadounidense se atribuyó un papel "determinante" y no dudó en declarar que "la guerra (en Gaza) terminó".
Su enfoque personalista y su capacidad para presionar a todas las partes, incluyendo a naciones árabes y musulmanas, fueron cruciales para que Hamás aceptara liberar a los rehenes.
En resumenLa intervención personal y decidida de Donald Trump fue un factor decisivo para alcanzar el acuerdo, consolidando su imagen como un negociador influyente en la geopolítica de Oriente Medio, aunque su estilo directo y a menudo controvertido sigue definiendo su diplomacia.