El plan de paz para Gaza incluye una ambiciosa visión de reconstrucción económica, que busca transformar el devastado territorio en un próspero centro de desarrollo. La iniciativa propone la creación de una zona económica especial y un modelo similar al de "Miami o Dubái". Dentro de la hoja de ruta de 20 puntos, se detalla un "plan de desarrollo económico de Trump" que convocaría a expertos internacionales para revitalizar la economía de Gaza. La visión, según el analista Irvin Gatell, es que la Franja "se convierta en un centro de desarrollo muy parecido a Miami o Dubái, con industrias tecnológicas y un nuevo puerto modernizado". Para facilitar esta transformación, el plan contempla el establecimiento de una "zona económica especial con tarifas preferenciales y tasas de acceso" que se negociarían con países participantes. El objetivo es atraer inversiones que generen empleos, oportunidades y esperanza para la población gazatí.
Sin embargo, esta visión optimista es recibida con escepticismo por algunos sectores.
Un artículo crítico en La Jornada se refiere a estas propuestas como "inciertas promesas de apoyo a la reconstrucción", sugiriendo que podrían ser una herramienta para legitimar un acuerdo que, en su opinión, no favorece los intereses palestinos. La materialización de este "milagro" económico depende de la creación de un entorno de seguridad y gobernanza estable, un desafío monumental en un territorio marcado por décadas de conflicto y una reciente destrucción masiva.
En resumenLa promesa de una revitalización económica masiva es un incentivo clave del plan de paz, pero su viabilidad está supeditada a la estabilización política y a la superación del escepticismo sobre si estas ambiciosas promesas se traducirán en beneficios reales y sostenibles para la población de Gaza.