La decisión de MSCI se produjo tras un período de consulta con los participantes del mercado, quienes expresaron sus opiniones sobre la idoneidad de incluir empresas con una exposición significativa a activos digitales en los índices bursátiles tradicionales.

La principal preocupación era si estas compañías, especialmente las no operativas, deberían ser tratadas de manera diferente. Finalmente, MSCI optó por no implementar cambios, citando la retroalimentación de los inversores y la necesidad de un estudio más profundo. Esta resolución eliminó una “gran preocupación” del mercado, ya que una exclusión habría obligado a los fondos de inversión que replican los índices de MSCI a vender sus posiciones en estas empresas, lo que podría haber provocado una caída abrupta en el precio de sus acciones. La medida se considera “alcista” para firmas como MicroStrategy, ya que garantiza su permanencia en importantes referencias de inversión global. Esto preserva su acceso a un vasto capital institucional y legitima la estrategia de utilizar criptoactivos como parte de la tesorería corporativa, un modelo que ha ganado tracción en los últimos años.