Las *stablecoins* se afianzaron en 2025 como una infraestructura financiera esencial en América Latina, especialmente en países como Venezuela, donde la escasez de divisas impulsó su adopción masiva para pagos transfronterizos y como resguardo de valor. Este fenómeno regional es parte de una tendencia global en la que las monedas estables están superando a los sistemas de pago tradicionales y emergiendo como una capa de liquidación dominante. En Venezuela, la escasez de dólares durante el segundo semestre de 2025 actuó como un catalizador para que el sector privado adoptara *stablecoins* como Tether (USDT) y USD Coin (USDC) para pagar a proveedores internacionales.
Según el experto Aníbal Garrido, los venezolanos ya no ven las criptomonedas como una inversión especulativa, sino como una "herramienta financiera alternativa ante las limitaciones del sistema tradicional".
Un análisis de Messari destaca que la liquidación comercial B2B y las cuentas en dólar digital son los sectores de mayor crecimiento para las *stablecoins* en la región. A nivel global, empresas como Coinbase y Ripple han identificado a las *stablecoins* como una de sus principales apuestas para 2026. Ripple señaló que estos activos están superando rápidamente a los rieles de pago heredados de la banca, con billones de dólares en volumen de transacciones.
Coinbase, por su parte, considera que las fuerzas que impulsaron las criptomonedas en 2025, incluyendo las *stablecoins*, se fortalecerán en el próximo año, acelerando la adopción generalizada.
En resumenImpulsadas por la necesidad económica en países como Venezuela y la eficiencia en pagos transfronterizos, las *stablecoins* se consolidaron en 2025 como una alternativa financiera viable en América Latina. Grandes empresas del sector como Ripple y Coinbase proyectan que su rol seguirá creciendo en 2026, desafiando a los sistemas de pago tradicionales a nivel global.