Estos activos digitales, anclados al dólar estadounidense, han pasado de ser un nicho a una infraestructura funcional para pagos, ahorro y comercio transfronterizo.
En Venezuela, la marcada escasez de divisas durante el segundo semestre de 2025 actuó como un catalizador para la adopción masiva de stablecoins como Tether (USDT), USD Coin (USDC) y Dai (DAI).
El sector privado encontró en estas criptomonedas un mecanismo eficiente para realizar pagos internacionales a proveedores y adquirir bienes y servicios.
Según el experto Aníbal Garrido, los venezolanos ya no se acercan a las criptomonedas con la esperanza de enriquecerse rápidamente, sino como una herramienta financiera alternativa. USDT se ha consolidado como un resguardo de valor frente a la inflación, un medio de intercambio y un puente para el envío de remesas. En Argentina, la conversación sobre la adopción de stablecoins ha llegado al ámbito legislativo. Analistas y políticos, como el diputado Martín Yeza, creen que una "Tetherización" de la economía podría formar parte de la hoja de ruta del Congreso para 2026. Esta idea surge como una posible solución a la crónica devaluación del peso y la necesidad de una unidad de cuenta estable para las transacciones. El crecimiento del uso de stablecoins en la región demuestra cómo la tecnología financiera digital puede responder a necesidades fundamentales, ofreciendo una alternativa más eficiente, inclusiva y de bajo costo en comparación con los sistemas de pago y ahorro tradicionales.










