El crecimiento fue liderado por la tokenización de bonos del Tesoro, crédito privado y oro. El mercado de acciones tokenizadas también experimentó un auge, alcanzando una capitalización de 1.200 millones de dólares, con un crecimiento que los expertos comparan con el de las stablecoins en sus inicios.
La participación de grandes instituciones financieras ha sido clave para este impulso.
JPMorgan lanzó un fondo tokenizado del mercado monetario en Ethereum, demostrando cómo productos regulados pueden integrarse en flujos de trabajo on-chain. Por su parte, el fondo monetario tokenizado de BlackRock, BUIDL, distribuyó 100 millones de dólares en rendimientos del Tesoro, sirviendo como una prueba a escala real de la infraestructura financiera basada en blockchain. Además, la DTCC (Depository Trust & Clearing Corporation) detalló planes para llevar los bonos del Tesoro de EE. UU. a la cadena de bloques, lo que provocó un alza del 27% en el token Canton. Analistas como Tom Lee de Fundstrat ven la tokenización como un respaldo fundamental para una perspectiva alcista de Ethereum, mientras que ejecutivos del sector predicen que las economías de mercados emergentes liderarán la adopción de RWA en 2026.










