Brian Armstrong, CEO de la compañía, advirtió que reabrir la ley para introducir cambios cruzaría una "línea roja" y acusó a los bancos tradicionales de presionar al Congreso para limitar la competencia que representan las stablecoins, especialmente bloqueando las recompensas que estas pueden ofrecer. Otro ejecutivo de Coinbase advirtió que un paso en falso del Senado con respecto a esta legislación podría debilitar las stablecoins ancladas al dólar estadounidense, lo que indirectamente daría a China una ventaja en la carrera por la supremacía en las finanzas digitales. Estas tensiones reflejan un punto de inflexión en la regulación de activos digitales en EE. UU., donde el Congreso busca establecer un marco claro para las stablecoins, pero enfrenta la resistencia de una industria que teme que una regulación excesiva pueda sofocar la innovación y comprometer los principios de privacidad y descentralización.