A nivel internacional, otros gobiernos también simplificaron sus regímenes de licencias. Hong Kong, por ejemplo, avanzó en la implementación de sus marcos de licenciamiento, mientras que el banco central de Rusia propuso un nuevo marco de regulación que incluso contempla el acceso de inversores minoristas a los criptoactivos bajo condiciones estrictas. Estos esfuerzos coordinados para pasar de la ambigüedad a reglas definidas son fundamentales para reducir el riesgo percibido por los inversores institucionales y las grandes corporaciones, sentando las bases para una integración más profunda de los activos digitales en el sistema financiero tradicional.