Al permitir que los bancos ofrezcan intereses, el e-CNY se convierte en una herramienta de ahorro competitiva frente a los depósitos bancarios convencionales y otros productos financieros.

Esta decisión forma parte de un plan más amplio del gobierno chino para acelerar la "construcción de una potencia financiera" y consolidar el desarrollo de su moneda digital. La medida tiene el potencial de aumentar drásticamente el número de usuarios y el volumen de transacciones, ya que proporciona un incentivo económico directo para mantener saldos en las billeteras digitales. Al transformar el e-CNY de un simple medio de intercambio a un instrumento de ahorro, las autoridades chinas buscan que la CBDC pase de ser un proyecto piloto a un componente central y cotidiano de la vida financiera de sus ciudadanos, fortaleciendo su infraestructura monetaria y promoviendo la digitalización de la economía a una escala sin precedentes.