La tokenización de activos del mundo real (RWA) se consolidó como una de las narrativas centrales del sector cripto en 2025, superando la fase de "proyecto piloto" para convertirse en una categoría relevante dentro de las finanzas descentralizadas (DeFi). Este avance, impulsado por la entrada de gigantes financieros como BlackRock, demuestra el potencial de la tecnología 'blockchain' para modernizar la infraestructura de los mercados de capitales. Durante 2025, los protocolos de RWA superaron a los intercambios descentralizados (DEX) en valor total bloqueado (TVL), convirtiéndose en la quinta categoría más grande de DeFi. Este crecimiento fue liderado por la tokenización de bonos del Tesoro de EE.
UU., crédito privado y oro.
Un ejemplo clave de la viabilidad de este modelo fue el fondo monetario tokenizado BUIDL de BlackRock, que distribuyó con éxito 100 millones de dólares en rendimientos de bonos del Tesoro directamente en la 'blockchain', probando la eficiencia de la infraestructura financiera basada en esta tecnología. La tendencia también se extendió a otros activos, como las acciones tokenizadas, cuyo mercado alcanzó una capitalización de 1.200 millones de dólares, y las materias primas, que se acercaron a los 4.000 millones de dólares. La iniciativa de la DTCC (Depository Trust & Clearing Corporation) para llevar los bonos del Tesoro a la 'blockchain' subraya aún más el impulso institucional. Mirando hacia 2026, los expertos esperan que la adopción de RWA sea impulsada principalmente por las economías de mercados emergentes, que carecen de una infraestructura financiera consolidada y pueden beneficiarse directamente de la eficiencia y accesibilidad de los activos tokenizados.
En resumenLa tokenización de RWA maduró en 2025, pasando de ser un concepto a una de las categorías más grandes de DeFi, impulsada por la tokenización de bonos del Tesoro y otros activos. La participación de instituciones como BlackRock validó el modelo, y se espera que su adopción se acelere en los mercados emergentes durante 2026.