Estos movimientos regulatorios son cruciales para atraer inversión institucional y fomentar la adopción masiva.

En Asia, los reguladores de Hong Kong han publicado los resultados de sus consultas y continúan avanzando en la implementación de sus marcos de licencias para criptoactivos. Por su parte, en Europa, el marco MiCA (Markets in Crypto-Assets) de la Unión Europea ha introducido un régimen de pasaporte que simplifica la operación de las empresas en los países miembros. En Rusia, el banco central ha presentado un nuevo concepto regulatorio que permitiría a los inversores minoristas, tanto calificados como no calificados, comprar criptomonedas bajo condiciones estrictas, lo que marca un cambio en su postura anteriormente restrictiva.

Estados Unidos ha mostrado un impulso bipartidista hacia una regulación más clara.

La confirmación de Michael Selig para dirigir la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) ha sido calificada por figuras como David Sacks como la formación de un "equipo de ensueño" regulatorio junto a la SEC, lo que genera optimismo sobre la posibilidad de obtener directrices claras. Además, el Senado ha programado una revisión de la Ley CLARITY para enero de 2026, un proyecto de ley que busca establecer una estructura de mercado definitiva para los activos digitales. Estos esfuerzos legislativos y regulatorios a nivel mundial indican una tendencia hacia la formalización del sector, alejándolo de las zonas grises y proporcionando un entorno más predecible para empresas e inversores.