Esta compra, valorada en casi 1.000 millones de dólares, fue comunicada al mercado en un momento de alta volatilidad. Curiosamente, el anuncio de la mega compra no impulsó el precio como muchos esperaban; por el contrario, el activo cayó a la zona de los 85.000 dólares, un movimiento que algunos analistas atribuyeron a una "pura manipulación" del mercado durante las horas de negociación en Estados Unidos. A pesar de la reacción del mercado, la estrategia de la empresa se mantiene firme, como lo indica su inclusión y permanencia en el prestigioso índice Nasdaq-100. La compañía también ha tomado una postura proactiva frente a posibles cambios en las metodologías de los índices, desafiando una consulta de MSCI que consideraba excluir a empresas cuyos criptoactivos superaran el 50% del total de sus activos. El propio Michael Saylor ha sido enfático en su postura, declarando que "la acumulación de Bitcoin continuará", lo que envía una señal clara a los inversores sobre su visión a largo plazo. La persistencia de MicroStrategy no solo valida su propia tesis de inversión, sino que también sirve como un caso de estudio para otras corporaciones que consideran diversificar sus tesorerías con activos digitales, consolidando a la empresa como un referente en la adopción corporativa de criptomonedas.