El Reino Unido está tomando medidas decisivas para establecerse como un centro global para las criptomonedas, con un enfoque particular en la regulación de las stablecoins. La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) planea finalizar las reglas generales de criptomonedas y avanzar en un marco específico para las monedas estables en 2026, priorizando aquellas vinculadas a la libra esterlina. El objetivo del gobierno británico es claro: mantener la ventaja de Londres en las finanzas digitales mediante la creación de un entorno regulatorio claro y seguro para los activos digitales. La FCA ha incluido los pagos con stablecoins en su agenda de crecimiento para 2026, lo que indica la importancia estratégica que se le otorga a esta tecnología para modernizar el sistema de pagos.
Sin embargo, este impulso regulatorio no está exento de controversia. Un grupo de diputados de varios partidos y miembros de la Cámara de los Lores ha expresado su preocupación por el régimen propuesto por el Banco de Inglaterra para las stablecoins sistémicas.
Advierten que un enfoque demasiado restrictivo podría ser contraproducente y “impulsar la innovación hacia el extranjero”. Han instado a la Canciller del Reino Unido, Rachel Reeves, a frenar la propuesta del banco central para asegurar que la regulación fomente la competencia en lugar de sofocarla. Este debate interno resalta el delicado equilibrio que los reguladores deben encontrar entre garantizar la estabilidad financiera y crear un entorno que atraiga a empresas innovadoras en el sector de los activos digitales.
En resumenEl Reino Unido está avanzando rápidamente para regular las stablecoins y consolidar su posición como un centro financiero digital. Sin embargo, el debate entre los reguladores y los legisladores sobre el nivel de rigidez de las normas será crucial para determinar si el país puede atraer y retener la innovación en el competitivo mercado global de criptoactivos.