La OCC confirmó que los bancos nacionales de EE.
UU. están autorizados para facilitar las transacciones de criptomonedas de sus clientes, considerando esta actividad como parte del “negocio bancario”. Esta guía amplía el abanico de servicios que los bancos pueden ofrecer legalmente, proporcionando una mayor certeza regulatoria tanto para las instituciones financieras como para la industria cripto. Jonathan Gould, alto funcionario de la OCC, afirmó que “no hay justificación” para juzgar a los bancos y a las empresas de criptomonedas de forma diferente, y abogó por que estas últimas tengan un camino claro hacia la supervisión dentro del sistema bancario. Esta postura busca fomentar una evolución del sector financiero que adopte la tecnología blockchain de manera segura y regulada. Sin embargo, estas aclaraciones llegan en medio de preocupaciones sobre el “debanking”, una práctica en la que los bancos niegan servicios a ciertas industrias. La propia OCC reveló que las criptomonedas se encuentran entre los sectores a los que nueve grandes bancos han restringido el acceso, junto con otras industrias. Los reguladores federales indicaron que han encontrado evidencia de que algunos bancos utilizaron políticas internas para limitar servicios a clientes por motivos que podrían incluir sesgos, y no descartaron remitir sus hallazgos al Departamento de Justicia. En este contexto, el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, negó que su banco excluya a clientes por su afiliación política o religiosa, una declaración que sigue a acusaciones como la de Jack Mallers, CEO de Strike, quien afirmó que JPMorgan cerró sus cuentas personales sin explicación.










