Sin embargo, el optimismo fue efímero.

El presidente de la FED, Jerome Powell, calificó el panorama como “desafiante” y emitió una orientación mixta sobre futuros recortes, señalando que la inflación, aunque en descenso, sigue por encima del objetivo del 2 % y que el mercado laboral muestra signos de debilitamiento. Las proyecciones del banco central apuntan a solo un recorte adicional para 2026, lo que inyectó una dosis de cautela en los mercados.

Como resultado, Bitcoin y otras criptomonedas devolvieron sus “ganancias de la FED”, con el precio de BTC luchando por mantenerse por encima de los 90.000 dólares. Analistas de mercado señalan que esta reacción demuestra que, si bien una política monetaria más laxa es generalmente favorable para activos como Bitcoin, la incertidumbre sobre la trayectoria económica y la persistencia de la inflación limitan el potencial alcista a corto plazo. La división interna en la FED, con disidencias tanto a favor de mantener las tasas como de un recorte más profundo, refuerza la percepción de un entorno macroeconómico frágil que podría mantener a Bitcoin en un rango de precios volátil y por debajo de la barrera psicológica de los 100.000 dólares en el corto plazo.