En este contexto, empresas como IREN han encontrado una nueva vía de ingresos al forjar alianzas con gigantes tecnológicos. IREN, por ejemplo, logró un acuerdo con Microsoft, lo que subraya cómo los mineros se están reinventando como proveedores de infraestructura de IA. Aprovechando su experiencia en la gestión de centros de datos a gran escala y su acceso a energía de bajo costo, estas empresas están adaptando sus instalaciones para albergar las unidades de procesamiento gráfico (GPU) que son esenciales para las cargas de trabajo de IA. Este giro no solo ofrece una fuente de ingresos más estable y predecible, sino que también posiciona a las empresas mineras en el centro de una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la actualidad.

Mientras tanto, empresas como CleanSpark continúan enfocadas en la minería tradicional, aumentando su producción y potencia contratada para sobrevivir en un entorno competitivo. Sin embargo, la tendencia general apunta a una convergencia entre la minería de criptomonedas y la infraestructura de IA, un cambio que podría redefinir el modelo de negocio del sector en los próximos años.