La declaración enfatiza la prohibición del comercio de criptoactivos y advierte sobre los peligros asociados a la especulación. Los reguladores prometieron mantener una postura de "alta presión" para combatir estas actividades, señalando que la especulación "ha resurgido" recientemente. El PBOC ha sido uno de los reguladores más estrictos del mundo en lo que respecta a las criptomonedas, habiendo prohibido las ofertas iniciales de monedas (ICOs) en 2017 y, más tarde, el comercio y la minería de criptoactivos. A pesar de estas prohibiciones, la actividad comercial parece persistir a través de canales no oficiales. La reafirmación de esta política subraya la determinación de Pekín de mantener un control estricto sobre su sistema financiero y evitar los riesgos de fuga de capitales y la inestabilidad financiera que, en su opinión, están asociados con las criptomonedas.