Varios análisis señalan una mayor aversión al riesgo a nivel global, donde los inversores redujeron su exposición a activos volátiles.

Específicamente, se mencionan las preocupaciones sobre el mercado de bonos de Japón y el fortalecimiento del yen, lo que habría comprimido las operaciones de "carry trade" y provocado una venta masiva de activos de riesgo, incluyendo las criptomonedas. Arthur Hayes, una figura prominente en el sector, fue uno de los que señaló la influencia del Banco de Japón (BOJ) en la reciente corrección. Adicionalmente, la presión vendedora de Wall Street y la falta de un volumen comprador decisivo por parte de los inversores al contado (spot) impidieron una recuperación sostenida por encima de los 93.000 dólares. El evento del domingo provocó liquidaciones por valor de 539 millones de dólares, marcando el peor desempeño de Bitcoin en noviembre desde 2018. A pesar de la posterior recuperación hacia los 93.000 dólares, los analistas se mantienen cautelosos, con algunos proyectando correcciones más profundas hacia soportes en los 80.000 dólares o incluso en la franja de los 60.000 dólares, mientras que otros ven la caída como una consolidación necesaria antes de un posible nuevo impulso hacia los 100.000 dólares, especialmente si los vientos macroeconómicos favorables, como un giro en la política de la Fed, se materializan.